Evolucionar o morir (o buscar una ley que te proteja)

Publicado por Seba Correa el 7 October 2009

Ayer se votó en la Cámara de Diputados el nuevo proyecto de Ley de Propiedad Intelectual. A raíz de la existencia de diversos artículos que resultaban poco claros para determinar las atribuciones de los proveedores de Internet (ISP), el proyecto tuvo que pasar a Comisión Mixta. Durante las últimas semanas ha habido mucho revuelo por el ambiguo artículo 85, que deja la puerta abierta para que los ISP (VTR, Telefónica, etc), puedan interrumpir el servicio ante la presunción de que un sitio está poniendo a disposición de otros usuarios contenidos resguardados por la propiedad intelectual. Con excepción de los polémicos artículos ya citados, la ley es necesaria. Finalmente hay una regulación clara para hacerle frente a la piratería y que a su vez inserta excepciones valiosas, por ejemplo, para el uso en bibliotecas o para discapacitados (que actualmente son delincuentes al usar obras con derechos de autor). Y lo importante es no caer en prácticas que dejan a los ISP como policías digitales eventualmente puedan lesionar los derechos y privacidad de los usuarios.

El foco que se le ha dado al proyecto de ley es el correcto porque la simple intención de bloquear, tener una seudo “Gestapo virtual” o negarse al poder intrínseco que tienen los usuarios, como ha ocurrido en países como Francia es francamente ridículo. Lo mismo corre para las grandes disqueras, conglomerados de medios y sociedades de derechos de autor que, si pudieran, harían hasta lo imposible por poner barreras y castigar a quienes suben y descargan contenidos.

A mi modo de ver, ante los nuevos escenarios de medios y distribución, actitudes como esa parecen –al menos– una forma desesperada de mantener el status quo gatillado por una miopía tecnológica y una grave ceguera empresarial. Sin embargo, estas medidas sólo producen falsos resultados. Algo así como un náufrago que por esas casualidades se encuentra frente a un tronco que le salva la vida… hasta que llegan los tiburones. La pregunta es ¿cuánto más pueden durar los resguardos y el lobby? No sería mejor estar pensando desde ya nuevas formas de distribuir las obras? Si el CD está muriendo a causa de las descargas (legales e ilegales) o si la gente va cada vez menos a las salas de cine, ¿no será momento de empezar a pensar nuevas formas de hacer negocio?

La Red nos entrega a todos la gran oportunidad de innovar, de buscar nuevas formas de colaboración y obtención de rentabilidad. A continuación dos claros ejemplos de que se puede innovar sin morir en el intento:

1. Apple y iTunes: El primer caso es emblemático. La empresa de Steve Jobs revolucionó la forma en que se escucha y se comercializa la música. Su tienda en línea, iTunes Store, a la fecha ya ha vendido más de 6 billones de canciones (a un dólar la canción). Pero nada de esto sería posible si no hubiesen logrado que el iPod se convirtiera en el reproductor de música digital más popular en el mundo. Estrategia brillante; ejecución perfecta: posiciono mi reproductor de música en el mundo entero para luego facilitar el acceso al catálogo musical a través de canciones sobre las que tengo los derechos de distribución. Una muestra eficiente de integración, sin duda.

Bajo este modelo, en 2008 iTunes acaparó el 19% de las ventas de música en EE.UU, transformándose en el mayor canal de distribución en ese país, superando incluso a Walmart (15%) y BestBuy (13%). Pero el buen Steve no se ha quedado ahí porque han anunciado una variación en el sistema de precios en 0.69 centavos, 0.99 centavos y 1.29 dólares por canción. Se especula que las canciones más nuevas, es decir, “los hits del momento” serán las más caras.

2. Radiohead digital: La banda inglesa lanzó en 2007 su último disco, In Rainbows y, al haber terminado su contrato con la disquera EMI, tuvieron la idea de comercializar su nuevo álbum a través del canal de distribución más grande del mundo: Internet. La novedad estuvo en que le dijeron a los fanáticos “bájalo gratis o paga lo que estimes conveniente”. Muchos lo descargaron sin desembolsar nada, otros pagaron 1 dólar, otros 5 dólares… y así. Después de un año disponible, la banda había vendido más de 3 millones de discos donde muchos estuvieron dispuestos a pagar lo mismo que en una tienda porque iba todo para el grupo y no a un intermediario o sello discográfico. Si bien fueron criticados por usar esto como una estrategia más de marketing, ya que luego empezaron a vender el disco en tiendas formales y al parecer su siguiente trabajo también usará canales de distribución normal, la estrategia detrás de esta venta ha sido tremendamente efectiva. Al menos demostraron que la idea puede ser rentable.

Libros, música, películas: no cuesta tanto pensar nuevas formas de hacer lucrativo un negocio que mueve las pasiones y mayores fanatismos de la gente. Digo, con los productos que venden, al menos la mitad de la pega ya está casi hecha, ¿no?

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